Descripción de la ruta
Día de inicios de verano, con el calor ya dejando notar su presencia. Las obras en la Plaza Mayor avanzan poco a poco mientras nos reunimos para comenzar la ruta.
Iniciamos el recorrido descendiendo hacia la calle Hurtada, enlazando después con la calle La Frontera y el Empedrado, en dirección al Puente de Madera y Las Colinas. Desde allí nos incorporamos al Cordel de Cerrastilleros, cruzamos el arroyo y comenzamos la subida hasta el Camino del Pardo, continuando por el cordel hasta alcanzar el Alto de la Solana. Allí hacemos una breve parada: un respiro, un plátano y a seguir.
Retomamos la marcha pasando por Cerro Redondo y el Pilón de la Solana. A partir de este punto, el plan era continuar por el cordel hacia el Covacho de la Umbría, pero una mala interpretación del mapa nos llevó a desviarnos en dirección al Mirador del Prado. Al darnos cuenta del error, decidimos improvisar y adaptar la ruta.
Así, continuamos hacia Monte Egido, cruzamos la M-618 y pasamos por el mirador del mismo nombre, atravesando el alcornocal y el mesto. Más adelante tomamos la desviación hacia la Fuente del Estudiante para evitar la subida directa a la Cantera Rosa, una decisión que se agradece en un día caluroso.
Llegamos al Lanchar, dejando las colmenas a nuestra derecha, y giramos a la izquierda para ascender en paralelo por Juan Señora, siguiendo el canal de la cantera. Este tramo nos lleva hasta el Camino de Madrid, desde donde nos dirigimos hacia Las Viñas. Atravesamos la finca pasando por la puerta metálica —con el paso habilitado sobre el muro de piedra— y salimos finalmente a la Gargantilla. Aquí, de nuevo, hay que salvar el muro con ayuda de una roca.
A partir de este punto, la ruta llega a su fin y los participantes comenzamos a despedirnos, dando por concluida una jornada completa, con algo de improvisación, pero igualmente disfrutada.