Senderos
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PN Monfragüe Ruta Amarilla

P N Monfragüe
Dificultad
Tipo
Circular
Fecha
11/05/2026
Plataforma
GPX

Descripción de la ruta

Después de más de treinta años sin visitar el Parque Nacional de Monfragüe, regresar a este espacio natural ha sido casi como reencontrarse con un paisaje olvidado, pero no perdido. Durante tres días hemos recorrido algunos de sus senderos más representativos, organizados por miembros del **Grupo de Montaña La Tortuga**, de Hoyo de Manzanares. La experiencia ha sido un verdadero éxito, tanto por la convivencia del grupo como por la fuerza de unos paisajes que dejan huella. Monfragüe impresiona desde el primer momento. Para quienes estamos más acostumbrados a los paisajes de la Sierra de Madrid, sus cortados, sus barrancos, sus dehesas abiertas y sus miradores sobre el río resultan diferentes, poderosos y, en algunos momentos, incluso sobrecogedores. Hay lugares donde la vista se pierde entre el verde oscuro del monte mediterráneo y las paredes rocosas donde planean las grandes aves. No es extraño sentir una mezcla de admiración y respeto, e incluso algo de vértigo, ante estos escenarios tan amplios y verticales. La primera ruta que realizamos parte de **Villarreal de San Carlos**, pequeño núcleo situado en pleno corazón del parque. El recorrido completo supera ligeramente los **9 kilómetros** y, en condiciones normales, puede considerarse de **baja dificultad**, aunque cuenta con algunas pendientes que conviene tomarse con calma. En nuestro caso, la lluvia persistente nos obligó a acortar la marcha y llegar solamente hasta la **Fuente del Alisar**, antes de iniciar el regreso. El camino comienza al final de la calle principal de Villarreal de San Carlos, donde aparecen claramente señalizados los indicadores de la **ruta amarilla** y también los de la **ruta roja**. Desde los primeros pasos, el sendero se adentra en un entorno muy agradable, alternando zonas de dehesa, matorral mediterráneo y rincones más húmedos, donde la vegetación se vuelve más cerrada. En algunos tramos, las fuentes y arroyos aparecen protegidos por fresnos, alisos y otras especies que forman pequeños refugios de sombra y frescor. Uno de los primeros lugares destacados del recorrido es el **Almez del Huerto del Ojaranzo**, un paraje singular, algo recogido y misterioso, donde los árboles adoptan formas caprichosas y el ambiente invita a detenerse unos minutos. Es uno de esos rincones que parecen escondidos dentro del propio bosque, perfectos para descansar, observar y dejar que el paisaje hable por sí mismo. A lo largo de la ruta cruzamos varias veces el **Arroyo Majalhondo**, que añade movimiento y sonido al recorrido. El agua, la vegetación de ribera y el terreno húmedo daban al camino un carácter especial, aunque también nos recordaban que la meteorología no estaba precisamente de nuestro lado. La lluvia fue ganando protagonismo poco a poco, acompañándonos durante buena parte de la marcha. El sendero continúa hacia el **Mirador de la Tajadilla**, uno de los puntos más interesantes del recorrido. Desde allí se abre una magnífica vista hacia el entorno del río Tiétar, que discurre al fondo del valle antes de llegar a la zona de los **Saltos de Torrejón**. Este mirador es también un lugar privilegiado para la observación de aves. En sus roquedos es frecuente ver buitres leonados, alimoches y milanos. Nosotros pudimos contemplar varias aves en vuelo, aunque la distancia y las condiciones del día no nos permitieron distinguir con seguridad unas especies de otras. Después de la Tajadilla, el camino continúa hacia el **Mirador del Serrano** y atraviesa otro puente que más tarde volveríamos a encontrar en nuestro regreso. Desde allí iniciamos la subida hacia la **Fuente del Alisar**, un tramo algo más exigente por la pendiente y por el estado húmedo del terreno. En esa subida llamó nuestra atención una construcción que parecía una gran mansión situada casi en lo alto, a la que no pude evitar hacer una fotografía. Al llegar a la Fuente del Alisar, y viendo que la lluvia no daba tregua, decidimos con buen criterio “batirnos en retirada”. A veces la montaña —y también el senderismo tranquilo— consiste precisamente en saber cuándo continuar y cuándo regresar. Desde ese punto volvimos hasta el puente mencionado anteriormente y tomamos el camino directo de regreso a Villarreal de San Carlos. Aunque no completamos la ruta en su totalidad, el recorrido nos dejó una excelente impresión. Fue una primera toma de contacto con Monfragüe llena de contrastes: dehesas abiertas, arroyos, vegetación espesa, miradores espectaculares, aves planeando sobre los cortados y una lluvia insistente que, lejos de arruinar la jornada, le dio al paisaje un aire más intenso y auténtico. Una ruta sencilla, muy recomendable y perfecta para empezar a descubrir la enorme riqueza natural del Parque Nacional de Monfragüe.
Distancia
Desnivel +
Altitud mín.
Altitud máx.

Mapa de la ruta

Perfil de elevación