Descripción de la ruta
La segunda ruta por el Parque Nacional de Monfragüe nos llevó hasta uno de sus lugares más emblemáticos: el **Cerro Gimio**, un mirador natural desde el que se obtiene una de las panorámicas más completas y hermosas del parque. Se trata de una ruta circular que parte de **Villarreal de San Carlos** y que combina de forma magnífica algunos de los paisajes más representativos de Monfragüe: caminos entre paredes de piedra, vegetación mediterránea, bosque de ribera, arroyos, jarales, zonas de pinar y amplias vistas sobre el río Tajo.
Iniciamos el recorrido desde Villarreal de San Carlos, caminando hacia el oeste entre antiguos cercados delimitados por muros de piedra. El sendero desciende suavemente al principio, permitiendo avanzar con comodidad mientras el paisaje se va abriendo entre encinas, jaras, matorral mediterráneo y pequeñas zonas de sombra. Poco a poco nos vamos internando en un entorno más recogido, donde el sonido del agua anuncia la cercanía del **Arroyo Malvecino**.
Al llegar al arroyo, el paisaje cambia de carácter. La vegetación de ribera aparece en muy buen estado de conservación y convierte este tramo en uno de los más agradables de la ruta. Es un lugar ideal para caminar despacio, observar el entorno y, con algo de suerte, descubrir anfibios, libélulas, mariposas y otras pequeñas formas de vida asociadas al agua. Después de la lluvia del día anterior, el arroyo y sus alrededores mostraban un aspecto especialmente vivo.
Desde el pequeño puente que cruza el Arroyo Malvecino comienza la subida hacia el **Cerro Gimio**. El ascenso exige algo más de esfuerzo, pero la recompensa merece sobradamente la pena. A medida que se gana altura, el paisaje se amplía y Monfragüe empieza a mostrarse en toda su grandeza. Al alcanzar la cima, comprendemos por qué este cerro es uno de los puntos más apreciados del parque.
Desde el Cerro Gimio se disfruta de una vista extraordinaria. Hacia un lado se distingue la **Sierra de las Corchuelas**; hacia el otro, el curso del **río Tajo** y, al fondo, el impresionante entorno del **Salto del Gitano**, uno de los enclaves más conocidos de Monfragüe. La panorámica permite entender la estructura del parque: los roquedos, los valles, las manchas de monte mediterráneo, los pinares y las zonas donde anidan algunas de sus aves más emblemáticas, como el buitre negro.
Tras disfrutar del mirador, iniciamos el regreso hacia Villarreal de San Carlos. La ruta ofrece varias posibilidades, con diferentes trayectos que permiten acortar o suavizar el recorrido según las condiciones del grupo y las preferencias de cada caminante. En nuestro caso, tomamos el sendero de la derecha, que desciende con bastante pendiente y mucha piedra suelta. Fue un tramo que exigía atención, buena pisada y prudencia, especialmente después de las lluvias.
Al llegar de nuevo a la ribera del Arroyo Malvecino encontramos una bifurcación: hacia la izquierda, el camino conducía en dirección al **Puente de Piedra**; hacia la derecha, continuaba hacia Villarreal por la **Umbría**. El grupo que íbamos en cabeza —Elisa, Frederike, Almudena y yo— decidimos tomar el sendero de la izquierda. Fue una de esas decisiones que, aunque en el momento puedan generar cierta duda, terminan regalando uno de los tramos más bonitos de la jornada.
El sendero junto al arroyo resultó precioso. Avanzaba paralelo al curso del agua, salvando los accidentes del terreno mediante varios puentes de madera perfectamente integrados en el paisaje. Este tramo tenía un encanto especial: el arroyo, la vegetación cerrada, la humedad del ambiente y la sensación de caminar por un pasillo natural escondido dentro del parque. Durante unos 45 minutos seguimos este camino, disfrutando de una parte del recorrido más íntima y menos abierta que la zona del Cerro Gimio.
Finalmente llegamos a un punto donde un puente conectaba con el camino de ida. Allí surgió cierta confusión, porque no teníamos del todo claro cuál debía ser la continuación correcta del recorrido. Después de orientarnos, alcanzamos el **área de descanso del Arroyo Malvecino** y desde allí emprendimos la subida por el camino empedrado, entre paredes de piedra, hasta el aparcamiento superior situado junto a la carretera **EX-208**.
Desde ese punto solo quedaba regresar finalmente al hotel, con la satisfacción de haber completado una ruta muy variada, algo más exigente de lo que en principio podía parecer, pero enormemente gratificante. El Cerro Gimio nos regaló la gran panorámica; el Arroyo Malvecino, la belleza tranquila del agua y del bosque de ribera; y el tramo de puentes de madera, ese pequeño toque aventurero que siempre se agradece en una jornada de senderismo.
Una ruta muy recomendable dentro de Monfragüe, perfecta para quienes quieran combinar buenas vistas, naturaleza mediterránea, rincones húmedos y una experiencia circular con distintos ambientes en un solo recorrido.