Descripción de la ruta
Majavilán, Miradores, Puerto de la Fuenfría y Collado Marichiva
Esta ruta la hice en agosto de 2016 y la recupero ahora sin fotografías, que es una pena, porque el recorrido lo merecía. Aun así, queda el recuerdo de una jornada muy completa por una de las zonas más clásicas y hermosas de la Sierra de Guadarrama: Las Dehesas de Cercedilla, los Miradores, el Puerto de la Fuenfría y el regreso por el Collado Marichiva.
Comencé la ruta en el aparcamiento de Majavilán, en Las Dehesas de Cercedilla. Desde allí inicié la subida por la zona de los Miradores, atravesando ese bosque serrano tan característico de la Fuenfría, con sus pinares, sus caminos históricos y esa sensación de estar caminando por uno de los lugares más transitados y queridos por los senderistas madrileños.
El camino de ida fue pasando por algunos de los puntos más conocidos de la ruta: los Miradores de los Poetas, el Reloj de Cela y el Mirador de la Reina. Son lugares que invitan a detenerse, mirar hacia el valle y entender por qué esta zona ha sido siempre tan apreciada. Aunque aquel día no hice ninguna foto, recuerdo perfectamente esa sucesión de claros, vistas, caminos entre pinos y rincones cargados de historia senderista.
Desde el Mirador de la Reina continué hacia el Puerto de la Fuenfría, uno de esos pasos clásicos de la Sierra que comunica Madrid con la vertiente segoviana y donde confluyen distintos caminos históricos y sendas de montaña. Llegar allí siempre tiene algo especial, porque se alcanza un punto alto, abierto y con sensación de paso natural entre montañas.
El regreso lo hice por el Collado Marichiva, completando así una ruta circular exigente, pero muy gratificante. La bajada de vuelta hacia Majavilán fue larga y, como suele ocurrir en estas rutas, terminó castigando más las piernas que la subida. Aun así, el recorrido mereció la pena por la variedad del trazado, por el ambiente de montaña y por la belleza de esta parte de Cercedilla.
No tengo fotos de aquella jornada, pero quizá por eso mismo la ruta queda guardada de otra manera: no en imágenes, sino en la memoria. Fue una de esas rutas serranas que, aunque pasan los años, siguen presentes por el lugar, por el esfuerzo y por la satisfacción de haberla completado.