Descripción de la ruta
Rasos del Baile – Tejo Milenario – Puente de la Angostura
La ruta de hoy, realizada el 31 de julio de 2026, ha resultado especialmente agradable a pesar del intenso calor no tan propio de estas fechas. Afortunadamente, gran parte del recorrido transcurre bajo extensos pinares y bosques de montaña que proporcionan una sombra continua y hacen mucho más llevadera la caminata.
Nuestro jefe de expedición, José María, había seleccionado un itinerario compartido por un usuario de Wikiloc, aunque posteriormente introdujo algunas variantes para adaptarlo a las circunstancias del grupo. El recorrido final registrado por mi GPS fue de 13,7 kilómetros, con un desnivel positivo próximo a los 460 metros y un tiempo total de marcha de 4 horas y 13 minutos.
Como en otras ocasiones, el viaje comenzó temprano. Salimos desde Hoyo de Manzanares a las ocho de la mañana y, tras recoger a Ana en el aparcamiento del Puerto de Navacerrada, continuamos hasta el restaurante La Isla, al final del Puerto de Cotos, antes de Rascafría, donde iniciamos la ruta poco después de las nueve. Esta vez nos llevó el Nissan Juke híbrido de Almudena, que demostró ser un excelente compañero para este tipo de desplazamientos.
Nada más comenzar tomamos la senda RV-21, que discurre junto al río Angostura. El sendero es ancho, cómodo y prácticamente llano, lo que permite caminar relajadamente mientras se disfruta del rumor constante del agua y de la agradable sombra de los pinos silvestres. A los pocos minutos encontramos la pequeña presa del Pradillo y, algo más adelante, otra construcción hidráulica que forma parte del aprovechamiento tradicional del río.
Continuamos por la senda que acompaña al arroyo Valhondillo hasta llegar a un puente donde José María decidió abandonar el recorrido previsto para tomar un atajo que nos conduciría directamente hacia uno de los grandes protagonistas de la jornada: el Tejo Milenario. Antes de alcanzarlo nos desviamos ligeramente para visitar la Laguna de los Rasos del Baile, una pequeña lámina de agua escondida entre el bosque.
La laguna nos sorprendió por el espeso manto verde que cubría casi toda su superficie. Aunque apenas quedaba una fina corriente de agua visible, el lugar conserva un encanto especial. Aprovechamos una pequeña pradera cercana para hacer una breve parada, descansar y reponer fuerzas antes de afrontar el siguiente tramo.
Poco después alcanzamos el Tejo Milenario, uno de los árboles más singulares de la Comunidad de Madrid. Se estima que su edad se sitúa entre los 1.500 y los 2.000 años, lo que lo convierte en uno de los seres vivos más antiguos de la región. Declarado Árbol Singular y protegido desde 1985, impresiona tanto por el extraordinario grosor de su tronco como por la majestuosidad de su copa. Resulta inevitable detenerse unos minutos para contemplarlo y fotografiarlo desde todos los ángulos.
Desde este punto iniciamos el regreso descendiendo hacia el arroyo Valhondillo por una senda estrecha y algo incómoda, con varios troncos caídos que obligaban a avanzar con precaución. Finalmente alcanzamos el Puente de la Angostura y volvimos al coche por la pista izquierda del Angostura para completar el recorrido circular.
Tras finalizar la caminata regresamos al Puerto de Navacerrada para recoger el vehículo de Ana y emprendimos el viaje de vuelta a casa con la satisfacción de haber disfrutado de una ruta muy variada. El itinerario combina bosques de gran belleza, arroyos de montaña, pequeñas lagunas y uno de los árboles más emblemáticos de la Sierra de Guadarrama, lo que lo convierte en una excursión muy recomendable para cualquier amante del senderismo.
Aunque el calor fue intenso, la abundante sombra hizo que la marcha resultara muy agradable. Es una ruta que merece la pena repetir, quizá en otra época del año, cuando los colores del bosque cambien con las estaciones y permitan descubrir nuevos matices de este magnífico rincón de la sierra.