Descripción de la ruta
Embalse de Navalmedio
Con la llegada del verano, las salidas de los martes con el **Grupo de Montaña La Tortuga** quedaron suspendidas hasta septiembre. Sin embargo, algunos miembros del grupo decidimos aprovechar los meses estivales para seguir haciendo alguna ruta por nuestra cuenta y conocer otros lugares fuera de nuestro entorno habitual de Hoyo de Manzanares.
Así fue como José María y yo nos animamos a realizar esta ruta por el **valle y el embalse de Navalmedio**, situado muy cerca de Cercedilla y de la carretera que asciende desde Villalba hacia el puerto de Navacerrada.
Yo no había estado nunca en esta zona, pero José María me había hablado de ella y la información que me dio despertó mi curiosidad. La verdad es que el lugar no me defraudó. Además del propio embalse, el recorrido permite descubrir algunos rincones interesantes, como los restos de una antigua mina de wolframio, el arroyo Matasalgado y, especialmente, el conocido **Pino Encadenado**.
El acceso directo al embalse estaba cerrado, al igual que la puerta principal de entrada al valle. Sin embargo, unos metros antes encontramos otro acceso lateral, utilizado también para el paso del ganado. Por allí comenzamos a caminar, adentrándonos enseguida en una zona muy frondosa.
El sendero inicia una subida bastante pronunciada por la ladera. Siguiendo la ascensión se llega hasta la entrada de una antigua **mina de wolframio**. Nosotros nos limitamos a observarla desde el exterior; entrar en este tipo de galerías abandonadas no parece precisamente la mejor idea, tanto por su estado como por los pequeños habitantes, voladores o terrestres, que uno puede encontrarse dentro.
Desde la zona de la mina continuamos por un sendero que atraviesa el bosque y desciende después hacia una pradera donde volvimos a encontrarnos con algunas vacas. La vegetación es abundante y proporciona bastante sombra, algo que agradecimos especialmente teniendo en cuenta el intenso calor de aquel día de julio.
Uno de los lugares más curiosos del recorrido es el llamado **Pino Encadenado**, un magnífico ejemplar de pino albar de alrededor de 24 metros de altura y casi dos siglos de antigüedad. Alrededor de su tronco conserva una cadena con una inscripción en recuerdo de una persona fallecida: *«A su querida memoria, 1840-1924»*. Según la historia asociada al árbol, la cadena fue colocada como homenaje familiar y, con el paso de los años y el crecimiento del pino, ha sido necesario ir adaptándola para evitar que termine dañando el tronco.
Continuamos después nuestro recorrido por este agradable entorno serrano, acompañados en algunos tramos por el **arroyo Matasalgado**, que encontramos cruzado por pequeños puentes de madera y formando alguna modesta cascada. No son grandes saltos de agua, pero contribuyen a dar frescor y encanto al paisaje.
El camino, en general, resulta cómodo y agradable. Buena parte del recorrido discurre bajo el bosque, protegidos del sol por la frondosidad de los árboles, circunstancia que aquel día resultó especialmente bienvenida.
**José María y yo realizamos esta ruta el 23 de julio de 2024.** Dejamos el coche cerca de la entrada al embalse de Navalmedio y comenzamos el recorrido atravesando la puerta metálica que da acceso a los caminos del valle.
Desde allí seguimos el **Camino del Calvario** hasta enlazar con el **Camino Whistler**. Para el regreso tomamos la senda que conduce nuevamente hacia la parte alta del Camino del Calvario, aunque en un determinado punto elegimos un sendero alternativo que finalmente volvió a desembocar en él. Desde allí sólo nos quedó continuar el descenso hasta regresar al lugar donde habíamos dejado el coche.
Fue una ruta veraniega diferente a nuestras habituales salidas de La Tortuga, sin grandes dificultades y con suficientes rincones interesantes para hacerla entretenida. Y, sobre todo, me permitió conocer por primera vez el valle de Navalmedio, uno de esos lugares de la Sierra de Guadarrama que tenía relativamente cerca y que, por unas cosas u otras, todavía no había visitado.