Senderos por la Vida
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Canto Cochino Invernadero Collado Cabrón Cancho de los Muertos Canto Cochino

La Pedriza
Dificultad
Media
Tipo
Circular
Fecha
14/08/2026
Origen
Wikiloc

Descripción de la ruta

## Canto Cochino – Invernadero – Collado del Cabrón – Cancho de los Muertos – Canto Cochino Esta semana hemos vuelto a **La Pedriza** para realizar una nueva ruta. En esta ocasión, a Jesús y a mí nos ha acompañado nuestra compañera Almudena. Y, como parece que empieza a convertirse en una pequeña tradición, hoy también nos hemos equivocado de camino. El despiste nos ha servido para conocer algún rincón que no estaba previsto, aunque también ha hecho que la ruta resultara algo más larga y exigente de lo que habíamos calculado. En esta zona de La Pedriza nos encontramos además con otro inconveniente: la falta de cobertura. Según nos explicó amablemente Íñigo, encargado del Punto de Información, allí nunca la ha habido. Nos llamó la atención porque, apenas una semana antes, el viernes día 7, Jesús y yo habíamos recorrido la zona comprendida entre el Puente del Francés y el Collado de los Pastores, pasando por el Puente del Retén y siguiendo buena parte del curso del río Manzanares, y allí sí habíamos tenido conexión. A las nueve de la mañana ya teníamos el coche aparcado en **Canto Cochino 1**, punto de partida de nuestra ruta. Comenzamos cruzando el puente de madera sobre el río Manzanares, cuyo escaso caudal actual poco tiene que ver con el que recuerdo de otros tiempos. En este aparcamiento existía antiguamente un pequeño chiringuito. Hoy ha desaparecido y en su lugar encontramos un cartel que indica la dirección hacia el Punto de Información. Antes de comenzar a caminar nos aseguramos de cuál era el itinerario que debíamos seguir, señalizado mediante las conocidas marcas blancas y amarillas. El problema es que estas señales desaparecen precisamente en algunos cruces donde más necesarias serían para evitar que algún senderista un poco «despistado» tome el camino equivocado. Y eso fue exactamente lo que nos ocurrió. Sin darnos cuenta nos desviamos de la ruta prevista y terminamos llegando hasta el **Invernadero**. Continuamos subiendo y alcanzamos después una espectacular zona formada por enormes bloques de granito, con esas formas caprichosas y casi artísticas tan características de La Pedriza. Desde aquel roquedal pudimos contemplar la **Marmita del Gigante**. Mientras caminábamos recordé que, hace ya algunos años, había realizado esta misma ruta acompañado por José María, compañero habitual y «Jefe de Expedición» en varias de nuestras aventuras senderistas. En aquella ocasión pasamos junto a **El Cáliz**, una de las formaciones rocosas más conocidas de la zona. Hoy, sin embargo, no llegamos a verlo. También recuerdo que entonces alcanzamos el **Cancho de los Muertos** por un camino bastante más directo que el que estábamos siguiendo hoy. Fue precisamente allí donde José María tuvo un pequeño susto: una caída que le produjo una lesión en un tobillo, afortunadamente sin mayores consecuencias. Comprobado nuestro error, volvimos sobre nuestros pasos hasta encontrar la senda que aparecía señalada en el mapa que nos habían entregado en el Punto de Información. El camino discurre aproximadamente paralelo al **arroyo del Risco**, que encontramos completamente seco. A partir de aquí comenzó probablemente la parte más dura de la jornada. La senda gana altura con decisión y tiene algunos tramos realmente empinados. Personalmente, es una de las subidas más exigentes que recuerdo últimamente y tuve que hacer alguna que otra «paradita» para recuperar fuerzas. Por momentos daba la impresión de que alguien había decidido cambiar de sitio el **Collado del Cabrón** y colocarlo un poco más arriba. Pero, finalmente, apareció. Una vez alcanzado el collado llegó el merecido momento de descansar, reponer fuerzas, beber agua y hacer algunas fotografías. Después decidimos continuar en dirección al **Cancho de los Muertos**, ya que prácticamente lo teníamos al alcance de la mano. Sin embargo, al acercarnos comprobamos que todavía nos esperaba otra subida bastante fuerte. Las fuerzas ya no eran las mismas que al comienzo de la mañana y preferimos reservarlas para el regreso. El Cancho de los Muertos seguirá allí para otra ocasión. Iniciamos entonces el descenso hacia Canto Cochino por una senda mucho más cómoda y de pendiente suave. Sin embargo, el terreno no resulta especialmente amable para pies y rodillas: abundan las piedras, las raíces y los pequeños obstáculos que obligan a caminar con atención. Durante la bajada pudimos contemplar, al otro lado del valle, el **Refugio Giner de los Ríos**, aunque en esta ocasión no nos acercamos porque no formaba parte del recorrido previsto. Y también encontramos dos enormes formaciones rocosas que llamaron especialmente nuestra atención. Como sus nombres —si es que los tienen— no aparecen en ninguno de los mapas que conocemos, decidí solucionar el problema bautizándolas personalmente. La primera queda desde hoy denominada **«Gran Roca Macarena»** y la segunda, situada algo más abajo, **«Gran Roca Porcinera»**. No sé si algún día estos nombres llegarán a la cartografía oficial de La Pedriza, pero por nosotros que no quede. En este tramo nos cruzamos también con una pareja de senderistas. Él llevaba a su bebé en una mochila portabebés a la espalda. Me sorprendió verlo avanzar por un terreno con tantas piedras y raíces, donde un simple resbalón o un tropiezo podría provocar una caída. Finalmente regresamos al **Punto de Información**, donde volvimos a encontrarnos con Íñigo. Tan amable como por la mañana, nos enseñó el pequeño pero muy interesante **Museo de La Pedriza**, una visita que resultó ser un magnífico complemento para terminar la jornada. Y así dimos por concluida otra ruta por este extraordinario entorno. Una ruta algo más larga de lo previsto, con equivocación incluida, una subida bastante dura, recuerdos de otras caminatas y hasta dos nuevas rocas oficialmente bautizadas por nuestra expedición. Porque quizá ahí esté una parte importante del senderismo: **el esfuerzo que supone recorrer estos caminos es, precisamente, lo que mantiene viva la afición y las ganas de volver a ellos.** Aunque, naturalmente, todavía quedaba una última etapa imprescindible. Nos fuimos al restaurante **Alta Montaña**, situado en la zona de aparcamientos de Canto Cochino, y allí nos tomamos una merecida cervecita. Después de aquella subida al Collado del Cabrón, creo que nos la habíamos ganado.
Distancia
Desnivel +
Altitud mín.
Altitud máx.

Mapa de la ruta

Perfil de elevación

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Foto de la ruta
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