Descripción de la ruta
### Platja Romana – Camí de l’Atall – Capicorb – Camí Pinyó – Galarsa
Esta ruta la hice inicialmente el **4 de junio de 2025**, partiendo desde el hotel situado junto a Platja Romana. Tres días después repetí parte del recorrido y lo amplié desde Capicorb por el Camí Pinyó, el Riu de les Coves y la zona de Galarsa, completando así un itinerario más largo y variado. La primera parte discurre principalmente por el **Camí de l’Atall**, siguiendo la costa y pasando sucesivamente por las playas de los Moros, Tres Playas, Manyetes, Serradal y Capicorb.
Poco después de comenzar aparece la única elevación reseñable, aunque de escasa importancia, a la salida de la Playa de los Moros. El camino atraviesa una pequeña zona arbolada donde se encuentra un observatorio de madera y continúa después junto a urbanizaciones, villas y algunas instalaciones turísticas. El paisaje va alternando las zonas habitadas con tramos de costa mucho más solitarios, pequeñas calas pedregosas y espacios donde la vegetación llega prácticamente hasta el mar.
Uno de los lugares más peculiares del recorrido es la **desembocadura del Riu de les Coves o de Sant Miquel**, cuyo cauce encontré seco y pedregoso. En algunos tramos de esta parte del litoral se apreciaban claramente los efectos de temporales anteriores, con abundantes restos de cañas y vegetación acumulados junto a la playa. Es una zona muy tranquila y poco concurrida que, al menos cuando yo la recorrí, transmitía una curiosa mezcla de calma, soledad y cierto abandono.
El recorrido continúa hasta **Capicorb**, pasando por la ermita de **Sant Antoni** y llegando hasta El Túnel, un establecimiento de aspecto inconfundible, casi de fortaleza, situado junto a la costa. En la ampliación que hice tres días después, desde Capicorb seguí por el **Camí Pinyó**, dejando atrás el ambiente marítimo para adentrarme entre antiguos caminos agrícolas. Volví a cruzar el cauce seco del Riu de les Coves y continué hacia Galarsa; por el camino apareció incluso una de esas pequeñas sorpresas que hacen distintas estas excursiones: un gran avestruz en un corral junto al camino.
Desde Galarsa continué hasta encontrar nuevamente el **Camí de l’Atall**, por el que regresé al hotel y cerré el recorrido. En conjunto es una ruta sencilla y agradable, sin dificultades importantes, que combina costa, playas, desembocaduras, caminos rurales y zonas de cultivo. No es una ruta espectacular en el sentido habitual, pero precisamente su tranquilidad, los contrastes del paisaje y esa ocasional sensación de encontrarse en lugares casi olvidados le dan una personalidad especial.