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Ruta tradicional en el Marjal de Gandía 04092026

Gandía
Dificultad
Facil
Tipo
Circular
Fecha
04/09/2026
Origen
Wikiloc

Descripción de la ruta

Ruta Tradicional del Marjal de Gandía 4 de septiembre de 2026 La llamo Ruta Tradicional del Marjal de Gandía porque es un recorrido que he realizado varias veces, aunque con nombres y pequeñas variantes diferentes, desde que hace unos cuatro años empecé a venir con frecuencia a Gandía. La diferencia es que esta vez creo que la he “visto” mejor, con más calma y de una forma mucho más completa. El acceso al marjal me ha parecido bastante peor que el año pasado. Quizá las tormentas hayan sido más fuertes este año, pero la primera impresión es de cierto abandono. Algunas acequias desprenden un fuerte olor y la vegetación crece de manera descontrolada, con grandes cañaverales, matorrales y árboles que parecen haber quedado a su suerte. Tampoco se aprecia demasiado mantenimiento en las instalaciones y construcciones situadas a la entrada, relacionadas con el almacenamiento, control y distribución del agua, algunas de las cuales presentan un aspecto bastante deteriorado. Un marjal es una zona húmeda próxima a la costa, caracterizada por la presencia de agua y por una gran riqueza de flora y fauna. Uno de sus elementos más singulares son los ullals, surgencias naturales alimentadas por aguas subterráneas que afloran a la superficie. El Marjal de Gandía forma parte del espacio húmedo más amplio del Marjal de la Safor. A lo largo de la ruta he pasado junto al Ullal de Borrons, el Ullal Fosc y otros puntos de agua de menor tamaño. Buena parte del recorrido está flanqueada también por huertas y fincas agrícolas en las que predominan claramente los naranjos. Mientras caminaba pensaba que, cuando llegue la época de floración, el perfume del azahar durante las últimas horas de la tarde y por la noche debe de ser extraordinario. Otro elemento característico del paisaje son los llamados escorredors o escorridores, como el de Ripoll. Son acequias o canales destinados a drenar y evacuar el exceso de agua del marjal y a comunicar distintos puntos de la red hídrica. En otras ocasiones los había visto con algo más de movimiento; ayer, sin embargo, algunos parecían completamente inmóviles y presentaban una gruesa capa de suciedad sobre el agua. En ellos pude observar también tortugas de un tamaño considerable, casi inmóviles entre la vegetación. Continúo mi camino mientras, a la derecha y al otro lado de la autopista, aparece sobre el monte la silueta de los restos del Castillo de Bayrén, dominando desde las alturas buena parte de la llanura litoral. Mi siguiente objetivo es la Alquería del Duc, uno de los lugares de mayor interés histórico del recorrido. Se trata de una antigua construcción rural fortificada, vinculada históricamente a los duques de Gandía y situada en un enclave estratégico entre el marjal, las tierras de cultivo y el cercano Castillo de Bayrén. En sus alrededores se han localizado además restos arqueológicos que hablan de una ocupación mucho más antigua de este territorio. Me acerqué a la Alquería con intención de conocer mejor su interior, pero allí me informaron de que actualmente está destinada a actividades formativas relacionadas con la hostelería y la cocina y que no se realizan visitas turísticas o culturales al margen de ese cometido. Así que tuve que conformarme con contemplarla desde el exterior y continuar el camino. Desde la Alquería tomé el nuevo camino que conduce hacia el Grau de Gandia. Allí hice una pequeña parada en uno de los bares situados frente a la parroquia de Sant Antoni para beber agua y descansar unos minutos. Con el calor que hacía, aquella parada resultó más que necesaria. Quedaba todavía el regreso hasta el hotel. Lo hice siguiendo el Passeig de Neptú, recorriendo la larga fachada marítima de la playa de Gandía durante unos tres kilómetros y medio. Es un tramo completamente distinto al del marjal: del silencio de las acequias, los ullals, los cañaverales y los campos de naranjos se pasa casi de repente al ambiente urbano y turístico del paseo marítimo. Al terminar me di cuenta de que esta descripción quizá haya resultado más cultural que senderista. Pero creo que precisamente ahí está buena parte del interés de esta ruta. No tiene grandes desniveles ni dificultades técnicas, pero permite conocer un paisaje singular y comprender algo mejor la relación que durante siglos ha existido entre el agua, la agricultura, el mar y la historia de Gandía. Eso sí, hay un aspecto que conviene tener muy presente: la ruta tiene muy pocas sombras. Ayer la temperatura llegó aproximadamente a los 36 grados, por lo que realizarla en pleno verano exige llevar suficiente agua y evitar, siempre que sea posible, las horas de mayor calor. Y, como suele ocurrir alguna vez en mis rutas, tampoco faltó el pequeño error de navegación. Me confundí de camino y terminé haciendo unos cinco kilómetros más de los previstos. Finalmente, el recorrido alcanzó aproximadamente los 13,5 kilómetros. A pesar del calor, del desvío involuntario y de esos kilómetros añadidos, terminé con la sensación de haber cumplido un pequeño hito personal: después de haber recorrido este marjal varias veces durante los últimos años, esta vez lo hice prestando mucha más atención a lo que encontraba a mi paso y documentándolo con detalle. Quizá por eso, aunque ya conocía el Marjal de Gandía, ayer tuve la sensación de haberlo recorrido de verdad por primera vez.
Distancia
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Desnivel +
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Altitud mín.
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Altitud máx.
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Mapa de la ruta

Perfil de elevación

Galería de fotos

Foto de la ruta
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